Aromáticas
Albahaca, perejil y cilantro viven bien en jardineras de ventana con drenaje; romero y tomillo prefieren barro y sequedad entre riegos.
La jardinera de balcón con depósito de 5 litros y cubeta interior extraíble: se planta en la mesa y se cuelga plantada. El riego de agosto deja de ser diario.
La mesa de cultivo de resina que monta un huerto a altura de manos: unos 48 litros de sustrato, depósito con indicador, tapón de drenaje y bandeja de semillero incluida.
La todoterreno de exterior en plástico reciclado: base con reserva de agua y drenaje, resistente a heladas y con tres años de garantía del fabricante.
El saco geotextil de 60 litros en pack de cinco: drena por toda la superficie, poda las raíces por aire y en octubre se lava y se pliega en un cajón.
El kit portugués de balcón que llega resuelto: jardinera con reserva de agua, plato integrado y soporte metálico de barandilla en la misma caja.
La jardinera de ventana con reserva de agua que media Europa conoció como Emsa y hoy firma Poetic: riega desde abajo y avisa con su indicador de nivel.
El tiesto de barro de toda la vida, del mayor fabricante de terracota del mundo: poroso, transpirable y con agujero de serie. El plato va aparte.
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